24.4.16

Borradores

En el cobre deshilachado hemos puesto
las palabras acalladas de los escribas rasurados.
Las letras 
como una sustancia viscosa y cálida
ciegan sus bocas y hacen balbucear a sus manos,
se cuelgan de sus pulmones sin uña ni garra para la herida
pero la sangre brota igual 
desde la base de sus gargantas.

1 comentario :

Maibaik dijo...

A mí es que ya me duele cualquier cosa. La espalda, su ausencia, este poema...
Has arañado dentro.