11.10.15

Creaciones

Siento mi garganta despedazarse
al tacto de la lengua muerta que balbuceo
manando de mi tripa, subiendo por mi cuello,
vomito las letras entre sangre caliente,
hasta que el terror y el alivio se funden e igualan.

Sobre mis párpados pesan los sueños abortados
por mis bocas mudas y ojos desarraigados
ajenos a un rostro plagado de pliegues
entre los que se deslizan monstruos de hueso
a los que yo di a luz 
pero no suficientes palabras 
como para que sepan enunciar el insulto.

Vocalizan aire en un fugaz ronquido,
y me conmuevo hasta la ansiedad y la culpa
a sabiendas de que en mi abrazo se deshilacharían
pues es allí, en mi amparo, donde mueren los presagios
y no renace más que la imagen.

Doy con la tristeza más pura
cada vez que me asomo al espejo,
fugazmente
y durante mil años
podría añorar
tener una noción real de mí misma.

Pero la estrella me consume,
en su parpadeo intermitente
mi cuerpo se cierra a la noche
la luz me recorta hasta hacerme ser oviforme,
y ahora encajo en mi pegajosa crisálida.

Mas envuelta en mi propia carne,
no concibo posibilidad de renacer,
tan solo mantengo mi cuerpo encerrado
para ser festín de las bestias,
para morir y aprender a dormir
en la memoria de una creación
que cada noche, en mi lecho
se estremece ante mi pálida visión,
y en inextinguible hambre me devora.

1 comentario :

Sab Sognatore dijo...

Cada vez que leo un texto tuyo es como ver sangre teñida de negro y como cada una de tus letras blancas juguetean en ella. Es maravilloso poder leer a alguien así, es maravilloso poder leerte.

Un abrazo,
S.