21.9.15

El elogio mengua,
cual pastilla disuelta bajo mi lengua afilada,
mengua en los labios de las madres,
cuyo idioma ya no sabe pronunciarme,
mengua como luces de periferia
cuando las carnes entrechocan y pliegan sus arrugas
enrojecidas y humeantes, pálidas de insomnio,
mengua como el tiempo
que me acerca hacia mi feroz destino.


2 comentarios :

El niño dijo...

¿Seguirá menguando siguiendo al tiempo?

Elendilae dijo...

Espero que el destino no mengüe...