10.6.15

Ascendente

En mi anhelo por ser amada
consumaré en segundos el instante que me queda,
y el féretro que venga  a sucederme,
devorará mi cuerpo en toda su plenitud,
ni las grietas de los labios,
ni las fisuras en la mirada,
ni las ausencias,
nada quedará.

Quizá alguien se acerque entonces
a acariciar mi rostro agónico,
mas será demasiado tarde.
Querrán saberme ángel,
cuando siempre erré cual fantasma.

Huesos llorosos y ojos vacíos
es todo cuanto puedo tatuar en mi memoria,
insuficiente para alimentar a tantas bestias,
a tantas voces morando en mi cabeza.

Hambrientas, quieren corroerme a mí
pero ya no hay tiempo:

en la hora del ángelus me elevo
y el incienso queda olor a muerte.

1 comentario :

Elendilae dijo...

Qué siniestro...

La única forma de poder salvarse es no esperar nada, no anhelar ese amor que nunca llega, no buscarlo...