26.2.15

Para inundar la edad del sueño

Nunca te lo he dicho
pero una vez conseguiste acallar a Pizarnik en mi mente.
Pensaba en la soledad,
en sus palabras suicidas,
pero tu abrazo se me antojó tan cálido y ensordecedor
que a penas quedó lugar para el miedo.

A veces pienso que
tan castigada por la ansiedad y por el frío como estaba
consumé mi réquiem en a penas un instante.
La Eternidad lloraba
bebía de mi féretro,
y me ofendí cuando vi en tus ojos la insistencia por darme tu brazo.
No me di cuenta de que 
en cada seísmo anteriormente sufrido
te tuve ahí como cimiento
muriendo entre mis manos
pero sostén inquebrantable.

Tendida en mi costado
pude ver la sangre salir a borbotones
caer pegajosa y cálida y
ni rastro de temor en tu mirada.
Una mano se posó en mi rostro enmudecido
y desató el nudo lacrimoso 
de aquella época caduca, deshecha,
remotamente atascada en mis pliegues.
¡Tanta seguridad!
¡Es casi ofensiva!

Te anticipé los miedos
los temporales inconclusos
e insistentes lágrimas.
¿Anticipé los poemas confusos,
la gratitud cándida?

Tal vez esa noche no fue noche en su entereza 
la luna nos cerraba su puerta y las canciones quedaron borrosas
tal vez fue tan solo un minuto prolongado
al que he concedido mil prórrogas desde entonces.
Quizá por eso faltan prohibiciones,
palabras sangrientas,
o sueños rebasados.

O quizá 
por eso 
noche tras noche me queda tinta y 
puedo confiarte 
mi ansia por permanecer.

5 comentarios :

Cristinargou dijo...

Entre el ambientazo del blog y lo que escribes... qué maravila

Y. dijo...

Es simplemente... perfecto.
Me he quedado sin palabras.

Elendilae dijo...

Esa casi ofensiva seguridad, a veces ofrecida por un abrazo amigo, es el clavo al que debemos aferrarnos cuando el resto del mundo se tambalea.

Besos

Sab Sognatore dijo...

A veces buscamos la supervivencia escribiendo con nuestra propia sangre. Esa pegajosa, viscosa y cálida que sale de nuestro costado.

Un poco de frío en sobre de plata,
S.

Bluemīnda dijo...

Qué bueno poder tener a alguien que nos saque de nosotros!

Un abrazo.