29.11.14

Vientos de infancia

Acuosas ausencias espesan la noche,
como cadáveres ya tibios contaminando la estancia.
Encogida en el temblor de este copioso ocaso
me siento niña anegada de falsos abrazos
acunando adormilada prematuras muertes 
a la brisa de los infantiles vientos del alba.

Las luces que se filtran derraman el gris de mi mirada,
pero se me antojan tan insuficientes, tan escasas...
A penas hacen brillar la superficie de una aguja.
Yo la tomo, 
y en minerales y cristal voy cosiendo mis muñecas
¡es tan absurdo el coloquio de la carne y el pinchazo!
Un hilo de sangre sale de mi cuerpo
y deja así penetrar al fino hilo que tratará de mantener
(de una vez por todas)
 anexada mi corteza.

Obscenas llamas lamen mi pecho.
 No encuentro en sus lenguas sepulcros de erotismo
ni acogen sus rostros el candor de una mirada,
son los suyos surcos de un calor excesivo, insoportable,
mas muda en este anhelo, ciega de vehemencia,
no cabe en mí la posibilidad de negar.

Pero  abrigada entre la tierra, espectadora de la danza 
de estos cuervos que orbitan mudos mis leves palabras
engordo a los gusanos y empequeñezco mis alas.
Permíteme escuchar promesas con recelo.
Permíteme dudar de la esperanza.


2 comentarios :

Bea Rincón dijo...

Deja de expresar tanto con tan poco y de emocionarme, por favor, que te vuelves aún más achuchable.

Miss Carrousel dijo...

No sé todavía cómo he acabado aquí jiji pero me ha encantado el poema. Un poco tétrico, no te voy a engañar. Tus palabras me han llevado a una infancia gris, tenue, descolorida y sin contraste. Sin embargo, que la esperanza siempre siga iluminando el contorno del corazón :)
Un besito.