12.3.14

Tarántula.

AH.

El mundo parece mínimo pero yo no he crecido. No, no es cuestión de tamaño. El mundo es mínimo por ser lejano, en el frío que le queda a quien no es arropado oscilo y me quito en cada temblor rasgos de existencia hasta menguar y quedar macilenta. En mi decadencia recuerdo que un día fui mujer y evoco en el éter los recuerdos de las anchas caderas, de los lobulados pechos, del vello rizado. Y en una patética parodia de recuperar mis instintos humanos abro las piernas para dar a luz al retoño de un extraño.
Pero ya dije que no soy existencia, y de su ausencia no hay vida que nazca.
Por eso cuando alcé la vista todo lo que vi fue la oscura silueta de unos insectos tan escuálidos como yo. Y por más que abro los brazos buscando su abrazo tan solo me encuentro con una nube zumbona que se posa en mi fisonomía y devora lo poco que me queda.

Nunca probé la sal,
pinchazos en la sangre mantuve,
fisonomía escuálida y de pronto temblores
de un manojo de carnes que no son mías.
Cómo voy a ser yo de carne,
yo que soy agujero y nada sostengo,
yo que me arranqué cada uña
por paranoia
por los gusanos.

No, no era paranoia,
y cuando escribo
es una llamada de socorro
lo hago para que preguntéis,
y replicar que no es nada.
"Solo quería
sentir algo de calor."

Pero me ahogo sin mano en mi cuello. Tan solo agua, la lucha eterna de mis brazos bogando por llegar a la superficie; por  mi boca, abriéndose en un simulacro. Las bocanadas que tomo y se filtran a mis pulmones.
¿Oyes eso?
Vuelves a estar cerca de tocar fondo.

En realidad yo disfruto con tu sufrimiento, ¿nunca lo imaginaste?
¿Por qué iba yo a, sino, armarte contra ti misma?
¿Por qué te doté de carne que herir y sangre alarmante?
Obviamente no es casualidad la ropa negra.
Y obviamente no es casualidad las arañas en tu pecho.

¿Recuerdas el agua?
Nunca probaste la sal, así que te saqué del mar.
Bienvenida, entonces, a este pozo de arañas.

Oscuras y peludas y con un millar de patitas. No, ocho. No, un millar. Como los ojos que te buscan y la boca ponzoñosa. Un millar de ojos. ¿Qué más da? Te tocan.Te recorren el cuerpo con su vomitiva forma de andar, y se clavan en la carne, quizá con los colmillos, quizá...
¿Y qué más da? Tú eres tan asquerosa como ellas, ¿eres? ¿Por qué tercera persona?
Soy, soy, soy.
Soy, vomitiva palabra, vomitiva situación.
Soy una araña y me ahogo en mi propia exitencia.

Ya ni siquiera tiene sentido.



(Creo que cada día escribo con más ansia. Parándome menos a pensar qué estoy diciendo o cómo quedará cuando lo lea otro. Y también creo que cada día lo que escribo tiene menos sentido. Pero qué más da.He leído en mi libro de literatura universal sobre la escritura automática. Me siento vanidosa hablando sobre ello, pero es reconfortante saber que no es del todo incorrecto escribir sin consciencia.


No sé. Puede que esto no sea más que un montón de basura inconexa. Pero así salió de mí. Y ya me da igual. Para eso abrí el blog.


Gracias por los comentarios.)

4 comentarios :

Martina Romá dijo...

¿Un montón de basura inconexa?
Para nada, Alba, yo creo que tiene sentido, es tu estilo y a mi personalmente me ha gustado mucho como lo expresas.
Un besazo !

Sadgasm. dijo...

¿Basura inconexa? Hay belleza en el caos informe. A veces, es como si dentro de la cabeza hubiera un mundo repleto de personas gritando al unísono. Creo que me entiendes.

Sigue escribiendo, sigue creando ventanas para que de vez en cuando podamos asomarnos a otras perspectivas y podamos igualmente identificarnos con tus escritos. Sigue aunque se te enreden las ideas.

Anyi dijo...

Nada de basura.. Todo lo caótico al final tiene su sentido..
Es bueno de vez en cuando dejarse llevar por las palabras y que salga lo que quiera salir.

me ha gustado muchoo

un besoo

Elisa Sestayo dijo...

Ay, Alba, qué bien escribes.
Yo te leo y parece que me sumerjo por unos segundos en un poemario de Pizarnik o en un relato de Poe... ¡Y no exagero! Tienes un estilo muy personal y tan caótico que es genial.
Para nada es basura, pero supongo que el hecho de que tú pienses eso, vuelve más grande aún lo que escribes.
Por favor, no dejes de escribir por aquí. Me encanta leerte.

Un saludo.