17.10.13

Apagón.

La tez lívida, la luz apagada. El limbo emocional aflorando en su mirada, asida en algún punto del gotelé. Un baño de calima obstruye y ciega su visión, como si no tuviera suficiente con el vacío de consciencia. Las manos, álgidas y blancas, ejercen en su cuerpo el único esbozo de movimiento con un temblor mórbido y triste. Y aún con todo, no llora. No él.

El rostro compugnido, la luz apagada. La bulimia emocional perfora y altera su expresión, y sus ojos, enrojecidos, se clavan en él con insistencia y desconsuelo. Le mira y trata de apretar esa mirada contra su cuerpo frío, como si el quemazón que habita en su garganta fuera a avivar de nuevo el ser de quien ya caducó. Las manos, finas y encorsetadas a las arrugas de la falda, tiemblan no por la frialdad del cuarto sino por la ansiedad que ya se ha encargado de desnutrir y atenuar su cuerpo, convirtiéndola en la consumida silueta de lo que un día, una efusiva mujer fue. Y por supuesto, ella llora, no sólo con lágrimas sino con todas las extremidades de su cuerpo que, invidentes de una rebosante serie de adversidades, ahora no pueden mas que removerse con patetismo en la silla del hospital. Sí, ella llora. Pero no hay respuesta.

Es invierno, y sus cuerpos oscilan por motivos tan dispares que la distancia afectiva que ya se cernía entre ellos parece ensancharse. La comunicación está rota, no hay destinatario, y los graznidos apremiantes solo encuentran la muralla inconsciente de un silencio impuesto por enfermedad. Esa que no solo engulle el ser de uno, sino que les envuelve a ambos en una crisálida reedificada de la que ya no saldrán.
Y sobrevivir así, uno en anorexia y la otra sorbiendo la esperanza de un pronóstico que no mejorará, que es indefinida oscuridad a final del túnel, y cuyo único bálsamo es más bien premio de consolación, a penas llega a existencia.
Después, llegará la locura, el vacío que viaja del cuerpo frío al ígneo, para derruir los únicos soportes que aún podían haberla salvado de una mente henchida de fantasmas y reminiscencias que testan el sabor áspero y amargo de una derrota a la que no cabía enfrentarse, desgracia que el azar había decidido dejar caer sobre los dos.

Hoy, y el resto de estos años, queda poco más que el recuerdo de una tez lívida y el temblor mórbido en las manos. La fisonomía demacrada que había alcanzado una anestesia virtual. La tranquilidad que reposa en los muertos como boceto de esperanza. Conversar con el cielo aflorando la quimérica esperanza de estar así más lejos de la tierra y la sepultura que un día llegará.
Porque llega, y la caja no puede sortearla ni el espíritu ni el alma, ni siquiera los recuerdos aún vigentes en otro ser. Llega para quedarse, y a veces, el anuncio de su llegada es el mejor pronóstico que puede legarte el frío y apagado cuarto de hospital.

8 comentarios :

David dijo...

Sí,, ese día siempre llega para todos. Lo importante es lo que haces hasta entonces.
Un beso :)

Celia Prados dijo...

Siempre que veo que has escrito algo nuevo, justo antes de empezar a leer, me invade una sensación extraña en el pecho. Y cuando termino... se queda (y no se va nunca). Es como si llevara dentro pedacitos de ti. Siempre...

Aischa Lothbrok dijo...

No me puedo creer que alguien que escriba cosas como esta, pueda de verdad encontrar algo de valía en lo que yo farfullo.
Me duele admitir que me quedo con muy poco de lo que escribes porque es tan profundo que siempre siento que no acabo de entenderlo del todo, que no acabo de sentirlo del todo.
Pero a pesar de ello seguiré leyéndote, por si alguna vez llego a entenderte <3

Olga† dijo...

De pronto la mente plácida y tranquila, casi adormilada, se despeja ante las injusticias de la vida y llegan palabras a borbotones que se plasman en la escritura arrasándolo todo. Y es entonces cuando destensas los músculos de las manos y escribes estas maravillas. Tu texto ha sido pura anestesia para desayunar, te lo agradezco. Sigue así.

Te sigo desde ya, pues me ha encantado leerte y espero volver a hacerlo pronto. Hasta entonces, cuídate.

jordim dijo...

Mal rollo muy bien expresado. Muy bien escrito.

Laura. dijo...

Uff, me dejas sin palabras. Escribes cosas tan profundas que cualquier intento de decirte lo que me expresa parece tonto y mal escrito.
Nunca, por nada del mundo, dejes de escribir.

Hace tiempo que no publico en mi blog, así que serías muy amable si te pasaras un rato y me dijeras qué tal lo ves:)
(besos con sonrisas)

Rosa. dijo...

Curiosamente, llevo unas semanas en que el hospital, el desgaste y la muerte se están convirtiendo en mi pan de cada día. Es reconfortante leerte en otras palabras, y casuamente yo también hablé de esto hace poco.
Me gusta leerte, Alba.
Un abrazo :)

Ana Paula• dijo...

Wow me encanto demasiado tu blog, es muy intenso todo lo que escribes , es impresionante♥ Desde ahora tienes una nueva seguidora , espero pases por el mio .. http://withyouitsdifferentgk.blogspot.com/ .. Te espero mi mundo , estare por aqui seguido , un beso♥