1.8.12

A la luz de una tormenta de verano.


Hoy no hablo de lágrimas ni de pérdidas, sino de penumbras y ausencias. De esos simulacros de futuro que saben a amargo a la distancia, del regodeo de tus caricias cuando pasan por mis omoplatos. De cómo siento tus uñas mal cortadas engatusando mis escalofríos para tornar los agasajos en arañazos. Recuerdo como mí cuerpo se exaltaba y serenaba a merced de tus yemas, apoderándose de una excitación clandestina que tanto nos gusta sentir a los adolescentes. Aún ahora siento que mi cuerpo se enciende con tan solo plasmar dichos momentos, preso de unos recuerdos tan confusos como irrefutables. Incendios idílicos bajo la sábana.
Supongo que el problema erradica en que hace unos días que el paisaje de mí ventana se tornó oscuro. Llegó una tormenta de verano. Eso descolocó mí rutina y mi alma de escritora se volvió a despertar. Inspirada en lo oscuro, en la lluvia, en el olor a hierba mojada. Un pequeño esbozo de ese invierno que hace acto de presencia cada mañana en mí corazón.  
Sin embargo, pasan los días y la hoja sigue en blanco. La tormenta de verano ha cesado, y el sol vuelve a recordarme que las muescas de mí sábana no significan que has dormido junto a mí. Trato de ser agujero negro para devorar su certeza y luz, pero solo consigo encarcelar susurros bajo mis pestañas. A veces temo que su ácida alusión me seque las pupilas. Así que envaso mis gritos y ganas de hibernar hasta septiembre para convertir todos los “te echo de menos” en esquelas temporales. 
Me cuesta admitir que el problema es que dependo de tu presencia para saber vivir.

8 comentarios :

Adriana dijo...

Qué grande, texto. Es trementamente bueno. Me ha encantado.
Las ausencias son my dolorosas, aunque llegará un día en que la luz nos haya iluminado tanto que tendremos muchas ganas que seguir y empezar de nuevo. :)

Anairo Draculesti dijo...

Amo las tormentas, aunque esa mezcla entre aire esquivo, violencia y lluvias torrenciales se asemejan demasiado a la complejidad de los corazones.

Por algo estar atormentado no significa paz ni luz que guíe nuestras almas.

Besos de neón, y qué texto tan precioso :)

Jêveur. dijo...

Yo no entender cómo oscuro y lluvia puede ir en la misma frase, pero el resto del texto me ha gustado. Duele que las palabras se escapen, pero siempre vuelven.

Miss Frenesí dijo...

Me ha encantado :)
Recuerda que las tormentas siempre acaban volviendo, así que no te extrañes si ese corazón vuelve a empaparse de ganas de vivir (y amar).
Un beso enorme bonita!

SweetElizabeth! dijo...

wow! me encanta tu forma de escribir, me gusta mucho leerte.

LyfHopeSoul dijo...

Como siempre, me enamora todo lo que escribes (aunque es la primera vez que te escribo por aquí).
Es tan claro como el agua que tienes un don para escribir, gato Bombay.
Ah, una cosita constructiva: cuando 'mi' es posesivo no lleva tilde.
Besos.

Walking Disaster. dijo...

Y esto es lo peor (Posiblemente lo único negativo)de los veranos. Las ausencias.

Javier dijo...

Las tormentas de verano son lo mejor del mundo.