13.5.12

Requiem for a dream

El vértigo se cuelga de mis dedos, y si cierro los ojos, siento que mis pestañas se disgregan en un millón de lágrimas. Siento a mi espalda el miedo, la espera, la suspicacia. Y el miedo tira aún más fuerte de mis nudos. Podría intentar hablar, para que se me rompiera la voz. Podría intentar golpear, para que el dolor inundase mis puños, y así poder sentir. Podría dejar de reprimir mis lágrimas, y llorar. Para poner punto final a ese tartamudeo sin norte, aunque sea desbaratando mi dignidad. Pero continúo ahí, sintiendo compasión por mí misma, apretando los labios para tratar de ahogar las vocales.
Los recuerdos arañan mi corazón, y el pasado me llena de polvo la mirada. Entonces me doy cuenta de que la niña que lloraba con los cascos puestos nunca se marchó. Que en sus oídos sigue resonando “Requiem For A Dream”, a las teclas de un piano que sigue siendo la sombra que incita las peores pesadillas.
Mis dedos siguen ahí, posadas en las teclas blancas, pero sin ejercer presión alguna. Siento que entre mis dedos se abren nuevos resquicios por segundo. Y que si trato de sacar alguna melodía, se me romperán los huesos. Como si no fuera más que una muñeca de porcelana que carece de belleza.
Y es entonces cuando siento que he de huir. Cuando recojo las partituras, cuyas notas se ven emborronadas tras un manto de lágrimas sobre mis pupilas y comienzo a andar lejos del sonido roto. Siento que los suspiros se desbocan a la par de mis latidos, y que los escalofríos me recorren cada centímetro sin ningún tipo de pudor. Cuando trato de hacerme con todos los recuerdos para quemarlos con solo el quemazón que siento subir por mi garganta. Y lloro. Lloro al sentir la derrota sobre mis hombros, y el desaliento trepando por mi corazón.

Lloro al sentir que, por muy bajas que sean mis expectativas, yo me rebajaré aún más.

2 comentarios :

Elefante Conspicuo dijo...

No se me da muy bien comentar asi que simplemente dire que me ha encantado :D

Javier Copado dijo...

No soy un gran ejemplo como para ponerme a dar consejos... pero aún así te diré que nunca desistas. Cuando todo se pone en contra, algo llegará para darte la cara y hacerte ver que te esperan cosas maravillosas... como por ejemplo esa canción que has puesto. Quizás sea muy oscura, pero es una maravilla.
No desistas. La derrota es sólo para aprender para la siguiente guerra... y seguro que ahí no llorarás de tristeza.